Testigos del Vasco-Navarro

50 años del último viaje del ferrocarril que conectaba Guipúzcoa con Navarra pasando por Álava

 

31 de diciembre de 1967. 9 de la mañana en la estación del Norte de Vitoria. La ciudad amanece blanca. El jefe de estación sale de su despacho y se acerca al andén. Con un pitido seco y triste, anuncia la partida del que será el último viaje del tren Vasco-Navarro. En el primer vagón, Ireneo Aramendia, interventor desde hace años, pica con pesar los billetes de una madre y su hija que viajan hasta Maeztu.

28 de febrero de 2018. 9 de la manaña en la estación de Tren de Vitoria. Julián y Manuel, voluntarios de la Fundación Vital, nos reciben en el hall de entrada preparados para comenzar una nueva jornada del programa de senderismo urbano para mayores de 55 años. Con este grupo de hombres y mujeres recorremos a pie los casi 7 kilómetros de lo que fueron las vías del Ferrocarril Vasco-Navarro a su paso por Vitoria. Desde la estación actual de Renfe en Vitoria hasta el parking de las piscinas de Gamarra, imaginamos cómo fue el último viaje de este tren el 31 de diciembre de 1967.

Como ya sucedió hace más de 50 años, el día también ha amanecido nevando, el manto blanco se acumula en las aceras y el termómetro marca -3ºC. Pero eso no es motivo suficiente para amendrentar a los +55. Es cierto que ha habido algunas bajas entre los senderistas, pero un grupo de más de 20 personas bien abrigados y bien calzados nos lanzamos a la aventura.

Manuel, uno de los guías voluntarios, muestra en una foto el edificio de la estación del Norte, punto de partida de la ruta

Antes de partir, Julián explica que en esta ocasión han elegido la ruta del Vasco-Navarro porque “en 2017 se cumplieron 50 años de la clausura de la línea. Pensamos que era una buena ocasión para conmemorar esta fecha los que aún nos acordamos. Y hoy vamos a recorrerla entera, desde la estación hasta el aparcamiento de Gamarra”.

Si os preguntamos por “El Trenico”, ¿os suena?, ¿os acordáis de él? También se le llamaba “El Vasco” o “El Anglo”. Por supuesto, contesta Eusebio: “El nombre se lo pusieron los navarros”. Como apunta Julián, “somos veteranos y claro que nos acordamos. Precisamente, Enrique, otro compañero guía, de niño vivía al lado del paso a nivel de la calle Olaguibel con José Mardones”. En bajito, Enrique nos confirma que jugaba a poner chapas en la vía: “Ponía perras gordas”.

Historia del ferrocarril Vasco-Navarro

El origen del Ferrocarril Vasco-Navarro partió de los artículos que el alavés Juan José de Herrán y Ureta publicó en el “Anunciador Vitoriano”, defendiendo unir Vitoria con Bilbao a través de una línea de ferrocarril por Vergara. Como recoge el estudioso del tema Javier Suso en la Revista TrenManía (septiembre de 2009) “pretendía enlazar las capitales vascas de Bilbao y Vitoria de una forma más lógica que la existente hasta ese momento”.

La idea de la Y vasca no es actual, si no que hombres como Los Herrán ya se dieron cuenta de la necesidad de un tipo de conexión más directa entre las 3 capitales vascas (recogido por Pedro Sanz Legaristi en su libro “Siglo y medio de proyectos Ferroviarios de Vitoria a Bilbao a la “Y” Vasca”).

Chu, chu, ¡viajeros al tren!

Por el paso subterráneo de la estación actual de Renfe cruzamos hacia el paseo de la Universidad. Desde ahí se divisa perfectamente el tercer andén donde se ubicaba la estación del Norte, inaugurada en 1935 (destinada al tren Vasco-Navarro de vía estrecha).

Construcción de la Estación Norte de Vitoria
Imagen de la construcción de la estación Norte de Vitoria (cedida por el grupo de senderismo urbano de Fundación Vital)

Abrimos nuestros paragüas porque continúa nevando y empezamos a caminar por el paseo de la Universidad. A través de la calle Heraclio Fournier y Alboka, llegamos a la calle de los Txistularis, seguimos por la calle Juan Bautista Garriz y damos la vuelta imitando la curva que hacía el trenico por la calle Triana.

Continuamos atravesando las vías del tren por el puente peatonal. Hace 50 años, este puente permitía que el trenico pasara por encima de las vías de la línea Madrid-Irún.

El trenico pasando por un puente
Cruce de trenes en el puente situado en las calles Fuente de la Salud y José María Iparaguirre
Autor: Enrique Guinea, hacia 1920

 

Grupo +55 de Fundación Vital al pie del paso peatonal por donde circulaba el trenico. 2018

Seguimos nuestro viaje a pie por la calle “Los Aramburu”. Poco a poco nos acercamos al barrio de Enrique (Judizmendi), que nos recuerda sus juegos con amigos alrededor de las vías del tren. Incluso pasamos por delante de la que fue su casa de chaval. También aquí, Paco nos relata cómo su tío era maquinista del tren Vasco-Navarro. Aún se acuerda de que “en una ocasión, viajé con mi tío hasta Estella. A la ida, vimos un conejo en la cuneta que nos paramos a recoger en el viaje de vuelta”.

Próxima parada: Vitoria-Ciudad

Y así vamos aproximándonos a la zona donde se ubicó la estación de Vitoria-Ciudad en la calle Los Herrán. Manuel, nuestro guía particular, nos recuerda que esta calle toma su nombre de la familia impulsora del Ferrocarril Vasco-Navarro allá por finales del siglo XIX.

Empieza la algarabía, muchos de los integrantes del grupo relatan sus anécdotas y recuerdos.

  • En aquella esquina estuvo el primer centro del colegio Diocesanas hace 75 años.
  • Esto era un barrizal porque por aquí pasaba el ganado para ir al abrevadero que estaba ahí arriba.
  • Aquí había una báscula y una fábrica de explosivos.
  • Allí había…

Recuerdan emocionados viejos tiempos de niñez o juventud.

Todos coinciden en que Vitoria-Ciudad era una estación grande, con varias vías y almacenes.

Estación Vitoria-Ciudad
Estación de Vitoria-Ciudad, en la calle Los Herrán. Tomada desde el puente de la calle Santiago dirección Sur-Norte. En el centro la playa de vías, izq. el edificio de la Demarcación, detrás la estación.

Pasado y presente

El Vasco-Navarro era un tren pausado que tenía numerosas paradas en forma de estación o apeadero  (como las de Vitoria-Norte, Vitoria-Ciudad u Olárizu y así hasta 42 a lo largo de los 143 km del recorrido). Antonio se acuerda de cuando salía de Vitoria a las 9 y llegaba a Oñate a las 12h.30´(más de 3 horas para 42,7 km). “Era un tren lento, sobre todo al subir el puerto de Arlabán (617 metros) en Salinas de Léniz. Casi había que bajarse a empujarlo”.

El trenico era un ferrocarril de vía estrecha que recuerda a un tranvía actual por sus numerosas paradas y su lento andar

Teresa relata cómo “se montó en el tren porque es de Santa Cruz de Campezo y lo utilizaba para venir a Vitoria, antes de que empezaran a circular los autobuses”. En aquella época había pocos coches, y era el medio habitual de transporte. Teresa continúa diciendo que “la estación de Campezo desapareció”. Algunas hoy en día se mantienen como las de Antoñana, Maeztu, Aberásturi, y son “muy bonitas”, recalca Teresa.

Rosa Mª nos relata cómo tomaba el tren para ir al pantano: “Cogíamos el tren en la calle Los Herrán para ir al pantano y de ese modo pasábamos el día”. Charo nos cuenta que “era bonito aquello, conocías todas las entradas de los pueblos: Gamarra, Miñano, Retana… En todos los sitios tenías 5 minutos de parada. Incluso si lo veías corriendo, lo podías coger en marcha. Eso de crías lo hemos hecho”, recuerda.

Fin de trayecto: Vitoria-Gamarra
No olviden recoger sus pertenencias

Continuamos viaje por la calle José Mardones y Obispo Ballester. En el cruce de las calles Portal de Betoño (hacia Bilbao) y Madrid, Manuel nos da el alto: «A esta zona se la conocía como El Crucero por la importancia de las calles que se cruzan». Encaramos el final del recorrido. Una recta de unos 2 kilómetros por el carril bici o Vía Verde del Vasco-Navarro. Una recta que hoy no es roja (por el carril bici) ni verde (por la Vía Verde), si no blanca como la nieve.

28 de febrero de 2018. 12 de la mañana. Después de casi 3 horas caminando por la nieve, llegamos al parking de las piscinas de Gamarra. En nuestra imaginación, el trenico abandona Vitoria por Eskalmendi el último día del año de 1967. Su último viaje debido a que el Banco Mundial solicitó cerrar las vías férreas que no eran rentables. Y el trenico no lo era. Pero sí fue una revolución. Lo utilizaron muchos alaveses, guipuzcoanos y navarros. Forjó muchas relaciones comerciales e incluso matrimoniales. A muchos oriundos les permitió salir de sus pueblos. Más adelante, también fue el tren de los montañeros y de los playeros. Pero no era rentable. Y como tantas cosas a lo largo de la historia, desapareció. Hoy en día ya no existen las traviesas, pero se ha reconvertido en una Vía Verde para el ocio y turismo. Teresa, la mujer de Campezo, apunta que “lo mejor que han podido hacer es la Vía Verde del Ferrocarril Vasco-Navarro. En su pueblo se utiliza muchísimo para pasear y para andar en bicicleta”.

Aviso al público del cierre del Ferrocarril Vasco-Navarro

Despedimos por hoy esta ruta entrañable y damos las gracias al grupo de senderistas urbanos de Fundación Vital, hombres y mujeres con más de 55 años, pero con un esperítu aventurero y con ganas de seguir aprendiendo y disfrutando de la vida.

Todas aquellas personas con más de 55 años, todas las semanas del otoño e invierno podrán disfrutar de una ruta de senderimo urbano donde se combina el paisaje con la cultura. Aprovecha esta temporada con las últimas excursiones de marzo. ¡Volvemos el próximo otoño!

Llegada al parking de las piscinas de Gamarra, fin de la ruta del Ferrocarril Vasco-Navarro

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